4 dic. 2011

~ Nada importante ~

Un pequeño delirio que salió de pronto de mi cabeza:

Estoy colgada en un pozo del que no se ve el fondo.
Unas cuerdas me sostienen donde aún me llega la luz.
Pero poco a poco se desgarran y desaparecen,
mis manos se cansan de agarrarlas y resbalan.
¿Cuánto tiempo más podrán soportar este peso creciente?
Siento el terrible deseo de soltarlas cada vez más frecuente.
Esa oscuridad me atrae porque conozco sus ventajas
y al mismo tiempo la temo porque no sé si esta vez seré capaz de salir.
Porque si caigo en ella perderé de nuevo el rumbo,
perderé lo que he conseguido y el futuro que tengo delante.
La pregunta es sencilla:
ahogar estos pensamientos y seguir avanzando con esa sonrisa pintada,
o quedarme anclada en este infinito y aislado mundo,
donde solo mis pensamientos importan.
Un mundo en el que ríes a carcajadas o te enfadas solo si lo sientes,
en el que las máscaras son innecesarias.
Por un tiempo pensé que este mundo había desaparecido,
pero todavía puedo entrar y estas palabras lo demuestran.
Queda un pequeño hueco pero temo tanto que desaparezca.
Temo, temo más que nada que desaparezca.
Si lo hace acabaré siendo una marioneta vacía como el resto.

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